La roca del tiempo
el espolón PUBLICACIONES
colección de apuntes sobre arte II
EL ESPOLÓN
Recopilación especulativa de los instrumentos bélicos del arte.
LAST
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(paréntesis)
Breve aclaración.
Las imágenes aquí contenidas son reapropiaciones recalcadas y transformadas, encontradas a modo de ready mades que como M. Duchamp elevaría a la categoría de obras de arte. El tiradero público de imágenes que satura la red es infinito. Si mal no recuerdo, Boltanski decía que no necesitaba añadir ninguna imagen al mundo, con las prexistentes el mundo ya era más o menos interesante, era suficiente con las que ya existían y que con ellas trabajaría otorgándoles otro sentido y connotación. Todas las imágenes aquí contenidas son ilustrativas y sin ánimo de lucro. Si usted se ve afectado por esto, es dueño de alguna imagen y lo puede demostrar, puede solicitarme en cualquier momento que descuelgue de la red su módica e invaluable pertenencia. Cierro el paréntesis. viva el arte. los que se mueren son los otros. ¡abajo la guillotina! ¡viva el mole de guajolote!!
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por un lado está todo ese arte que le ofrece una experiencia al espectador, por el otro está la crema de la sensación audiovisual sin salir de casa. la crítica cumple su función de mediadora entre las huestes, lo que presencian, lo que representan, lo que significan, hacen el cuento de la comunicación, de que alguien entiende algo, de que se entienden entre sí, crean el código y la ilusión de que es descifrable y exacto para todos. en épocas en que los comentarios son esas pirañas que en el río suenan, que saltan al menor asomo, la crítica opera para arrullar en el consuelo de ese rumor tenue invisible que es el río. río revuelto. la crítica se encarga del comentario, de domesticarlo, de mostrar los límites, el alcance, anunciarle las cualidades del objeto que debe ver, para lo que está hecho, de lo que debe de hacer caso, el punto de vista al que debe apreciarse, la lectura a la que se obliga a sujetarse, para lo que está acreditado el objeto: la experiencia.
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sí claro. hay que hablar del muerto porque el muerto ya no puede hablar. a los muertos ya nadie les puede preguntar...
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el artista muerto es más redituable, en la necrofilia panegírica, su obra es limitada y garante seguro más que el oro, resiste las crisis económicas globales, no se deprecia, el negocio perverso de un muerto que ya no habla, al que ya nada le molesta, que ya no provoca su propia ruina, que es ruina legitimadora, o un futuro difunto que más que un ataúd es un cofre de tesoros abierto a los saqueos, un costillar sin música. vale más un artista muerto que vivo, su obra es estable, no cometerá errores el día de mañana, no se rendirá, no denunciará la infamia de su fama, ni orgullo ni desprecio. los trofeos intocables, no perecedero. tiemblen de miedo los cotizados, cuidado con la codicia de sus amigos más confiables, los más cercanos, los que menos sospechas puedan despertar, a esos les roe un gusano muy especial, no solo el de la codicia.
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contratan un especialista, realizan un estratagema de altos vuelos, elaboran el contra argumento apoteósico publicitario porque prevén una posible debacle crediticia en las cifras empresariales de su distribución, administración, regulación, intermediación, de los objetos de arte que comandan, de los productos culturales que incentivan, de las ideologías que instauran. de las creencias que ponen en circulación. estudian el panorama desde sus globos aerostáticos, miran el campo de batalla desde arriba, lo leen, lo analizan, mueven sus peones. el especialista vierte planos verídicos de una topografía acuciosa, plausible. vierte los discursos propicios sobre las consciencias de los públicos, hacen mamar a la bestia, la hinchan. los públicos atónitos advierten sin prisa lo asombroso que pueden llegar a ser esas experiencias que se les brindan, que se les regalan, gratuitas. nada es gratis, la rueca se destartala, la bella duerme, la deuda es impagable. salen de las salas, los salones, de las explanadas del arte bajo una sensación de desamparo, un extraño desahucio en el cual tienen que fingir entendieron, que se involucran con lo que vieron, presenciaron, fingir que no se sienten timados. o se escandalizan, lo cual sirve para lo mismo, para nada. fingir que están satisfechos o fingir que pueden hacer algo al respecto. a lo mejor enteramente lo están, timados y completos. y entonces no tienen que fingir que no fueron vapuleados por la obra, que no les robaron el tiempo, que no es obra de ningún desalmado perverso que fueron secuestrados. si es que alguna vez han oído de esa noción, de su tiempo. ¿quién tiene tiempo ahora? en el mejor de los casos, en el caso favorable se les aporta una metáfora contundente, veraz, encomiable. eh usted lector desprevenido, usted, es por usted que es esto, aprenda, esto es una lección que se sostiene por usted, para usted. esto es una pedagogía para usted. ¿lo entendió? un aplauso para usted. apláudanle al señor que sale de esa sala.
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ensalzan a un cabrón, lo hacen el arroz de todos los moles, cimbran un nuevo nicho, hacen un nuevo hueco en el templo. el complejo de la autoría, la gloria del éxito, hombres del siglo, pasarán como todas las otras pestes, mudos, atónitos frente al sintagma.
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lo difícil no es justificar un cuerpo de trabajo en arte. lo difícil es siquiera justificar un ápice de existencia, de por qué o para qué seguir vivos. la mayoría vegeta, sobrevive, ni siquiera existe la posibilidad legal de expirar a voluntad. de renunciar a todo esto.
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la batalla de las vanguardias a lo largo ancho y poco profundo del siglo xx fue la de erradicar las formas, sustituirlas en lo discursivo por continentes. esto es culto esto otro no. esto es materia de estudio esto otro no. una selección epistemológica al servicio del discurso para llenarse la boca, se creían libres, se creían libertarios. los engulló su propia trampa, la clasificación sucesiva de un determinismo. era una trifulca para consolidar el dominio ideológico, el que fuera. rojo, blanco, negro, amarillo, verde, magenta. era. a casi todos los cuadros que tengo producidos, no les quito ni el polvo, harán su propia historia, independientes de mí.
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sólo quité mi granito de arena. eso fue todo.
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un hato de artistas flojos, guangos. lo que realizó el estado con su proyecto de asignar a los artistas un sistema de subvención, de irrigación, de modus vivendi, fue debilitar el carácter independiente insumiso de los artistas, compró voluntades, por lo menos hizo que dejarán pasar por alto toda irregularidad, que a fin de cuentas es colaboración. los hizo cómplices de su mediocridad en un reciproco ejercicio de legitimar sus poderes. un personaje con máscara de hule representa al burócrata magno que organizó el corporativo que expide las divisas, grotesco, hace pasar a una pequeña tarima mal iluminada a los interesados en un bono. los agarra por los huevos en un apretón doloso. gritan, vociferan. deben decir cinco marcas de cigarros y tres de refrescos nacionales antes de lo que canta un gallo. de ser así, son acreedores a la recompensa. una trampa difícil de ver. de forma intencional el aparato que se creó alberga una mecánica de subordinación de los discursos, un reconocimiento recíproco, delegación de responsabilidades, cooperación y respaldo de certificación de nociones de verdad. de forma subrepticia, para quien no lo pueda ver, o para quien lo niega, creó una venganza velada a los desertores, a los que no se identifiquen con el régimen. “es verdad”, no se requiere estar con el régimen, se creó un cerco ante puesto a los disidentes de su legado. inteligente y culto el burócrata del siglo xx fomentó la aversión, y cohesión entre los segmentos del gremio, ese sindicalista de oficina, los dividió entre enemigos y camaradas. los que pertenecieran podrían compartir los privilegios, el botín. se formó una fortaleza rica, escarpada vetada contra los que escaparan a sus conveniencias e intereses. fieles a él, ató los cabos suficientes para que su obra perviviera, como se hace, rinde culto a una edificación de la llamada cultura oficial. en la tarea rutinaria de los hombres, en el trasiego de los días, en su eterno tránsito comercial mobiliario, les aseguró el porvenir, el asiento para poder presenciar, los palcos de la pureza, engordar sus culos. su micro venganza fue la de invalidar por medio de un apretón de los genitales al gremio, que complacido, reiteró su poder y el de su hijo pródigo. creyeron que no pasaría nada firmando un contrato. el odio no es gratuito, en este territorio eso se sabe, al grado que aquí se compran al por mayor las voluntades. se realizan sobornos, lo que no saben los que reciben los bonos, es que eso tiene consecuencias no sólo colaborativas no sólo a nivel de la colectividad, todo tiene un costo. se les nota en el arte egoísta, individual elitista, semi comprada semi legitima, sus autorías de pacotilla, se ve en sus piezas calzoncillos raídos oxidados, tacaños, debilidades del espíritu, se refleja en cada palabra, en cada gesto, en la voz, de lo que hablan, de sus subvenciones, de su miseria ahí abajo en el vientre, en las viseras, cada aspecto que no podrán ocultar.
y eso que no tengo nada en contra de la prostitución.
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¿shakespeare, kafka, cervantes? muertos. no es tan grave, sobre todo si uno ofrece arrimarse a sus costillas como un perro.
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a la crítica nunca le ha gustado mi masturbación. la toma y me hace caras, que muy ácida que no sé qué, que la de otros es más espesa, más dulce, no lo sé. es melindrosa la crítica, lo quiere más fácil de lo que parece. la crítica no me traga, me escupe la leche.
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viene mi amigo de una vez al año, se queda mirando un cuadro. le pregunto si cree que hay algún error en ese cuadro. lo dejo no contestar. no lo presiono. quisiera pero me abstengo a contestarle que ese cuadro está infestado de errores, por eso puede ser hermoso, me retengo, no contesto quizá el próximo año confiese.
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pasamos a otra cosa. comenzamos a hablar de lo original, de la originalidad. a él creo que le incomoda lo que digo. quisiera además decirle que esa búsqueda no es más que una leyenda. es la leyenda del santo grial. es la épica de una tropa de caballeros convencidos de que existe el santo grial, unos caballeros que deliran en la búsqueda interminable de una ilusión que los erija como los caballeros que hallaron el santo grial. es una tropa de cadáveres que pululan asegurando haberlo encontrado, son esas calacas huecas con una sonrisa impostada frente a las cámaras de televisión solicitando ser seguidos, ser amados, posando sus manos esqueléticas, estrechando la de los gobernadores, posando sus cadavéricas manos pétreas, sobre el lindero de una ventana con vista a la nada.
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una sensación de que todo pasará. el modernismo se creía el fin de la historia, el fin de los fines paradigmáticos. incluso el paradigma como modelo es esquema. repartiendo sus recetas, sus instructivos, su taller como forma de hacer las cosas, el procedimiento, la instrumentación de sus paisajes cognoscitivos. pregonando las cúspides prácticas, las proezas teóricas, eficientes, ágiles, así es, razonables, explicables. la vuelta al tedio coadyuvó a que se desatara, dentro de toda esa rigidez, la vergüenza irrisoria que le contestó su propia progenie. sus hijos les inquirieron con esputos. en el modernismo todos pelean porque todos sean como se dice que tienen que ser, rojos o libre comerciantes, burgueses o sociales, las luchas son para hacer del otro uno mío, conformar una identidad, un bando, formar un ejercito de civiles dispuestos a aniquilar a otros civiles por una causa x. unos bandos dispuestos a defender mis ideas, mi casa, unos individuos que deseen mis pertenencias como suyas, adquieran mis gustos, mis creencias, adopten mis posturas. se trata de disolver la riña, caso que a contra corriente obtiene y ocasiona lo contrario, la envidia, la guerra de las diferencias que se deben imponer sobre cualquier otra diferencia. la guerra incesante se reivindica como único dios humano. ¿qué es lo que busca la vida a través de la muerte, de intensificarse a través de la muerte?
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el arte oficial del siglo xxi inmerso en las instituciones públicas o privadas es un arte endogámico, es una arte para adentro, autocomplaciente, necesita redituarse, legitimarse, certificarse, que lo reconozcan. es un arte de autoproclama, de auto homenaje, de auto tributo, sin conflicto. es un arte basado en las relaciones de poder a discreción. es un arte de autoayuda, de superaciones personales.
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no lo noté de inmediato. la vida en la red es infinita y diversa. si lo que haces causa algún tipo de disturbio, es diferente, lo que más circula es la envidia. el deseo de lo que es el otro, de ser otro. a ese diferente se le detesta, se le odia y se le ama. no me di cuenta de inmediato, sobre todo al gremio circunscrito en esta ciudad de la vanagloria por las heces. es soltar un pedazo de carne fresca, sangrante, entre las jaurías hambrientas. entre los perros entrenados para defender a sus amos. lo toman como un desafío, se terminan destazando entre sí.
solo conseguiste ser estafado, en ese asunto, mi querido amigo.
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si te digo que lo que lamento de un arte tradicional, es que esos artistas cuya filiación, apego, está dado por la fuerza de un pasado que va hacia un futuro, por un torrente de ideas inamovibles, es porque lo que lamento quizá en ese flujo, es que no vayan a poder traicionar ese origen del que vienen y que los conduce. ni un ligero titubeo. en la representación de una figura retórica que emplearé, la figura de un árbol, el que va de salida está en la punta de la rama, de ese empuje. siempre se puede un poco más. la fuerza proviene de las raíces, que fluyen a través del tallo, hacia la luz. para esos artistas, para los que la tradición, es primordial, se ubican con respecto a su misma tradición en el tiempo. los abuelos están hasta arriba, jerárquicamente más cerca del sol, en las hojas en sus últimos despuntes, los padres estarán en las ramas, en esas partes que llevan los frutos, las semillas, y los hijos en las raíces recapturando de la tierra toda la fuerza. lo que te digo, es que lo único lamentable, para mí, es que esos artistas, no van a poderse desviar, separar demasiado de su origen. no es que se tenga que traicionar o se tenga que cumplir con una tradición, no son sólo dos posibilidades, es que no hay opción en ese avocarse, en el sacrificio, en el ideal, en la persecución de una estrella, por sobre el destino... es como creer en dios, no hay desviación, no hay juego ni azar. “la fotosíntesis es narcisista, sólo quiere la luz su luz”. más allá del vuelco de la búsqueda hacia una originalidad, o marca auténtica, distintiva, esos artistas están en un flujo constante, en un torrente monótono constante, con ligeros cambios, avocados a una estrella. van a dirigirse bajo sus dogmas como si fuesen leyes para que su régimen perviva, es decir, la vida, su vida, es el árbol de la vida. el árbol del tedio. el árbol de las reencarnaciones. el árbol de la vida es el árbol de la tradición. si un pájaro se vuelve artista, es natural que se molesten de que se les “roben” los frutos de la tradición, que se vaya a comer de sus frutos, a llevar sus semillas a otros lados en la mierda. claro que les molesta que transporten sus orígenes por la pertenencia a la que se vinculan. por sus propiedades. es un sistema de valores, en el que van a honrar su tiempo que son todos los tiempos de la sangre, de la herencia, por supuesto que les molesta el desplazamiento de sus conocimientos, de su raíz, por unas heces. por supuesto que no van a desvincularse, eso sería condenarse a dejar de arrastrar toda la fuerza, condenarse a la desviación. a la variable delirante. no lo hacen porque ni siquiera está dentro de sus posibilidades, que para ellos... es lo único que existe.
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el mercado del arte es para personas incultas, que rozan en la ignorancia, coquetean con la pretensión, aceptan conjeturas, simulan un intelecto o descaradamente se jactan de su ausencia, invierten en tesoros no sujetos a devaluación, con previas recomendaciones de sus asesores especializados, a los cuales no sin una vida de por medio, les ha costado llevar a cabo esa retórica de valores sujeta a especulaciones ulteriores, al registro de una salud hipotecaria. .
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enuncio problemas cuya solución no es inmediata, a la humanidad, probablemente, le llevará siglos de existencias resolver si en algún momento esto es pertinente resolverse, no creo. no somos una fórmula coherente dada en una tabla de prescripciones. enuncio problemas qué además quizá quedarán sepultados con el resto de la civilización. diagnósticos inconclusos e inútiles. son una causa perdida.
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el asombro que me produjo el Internet, la edición de imágenes por computadora, la realización de imágenes digitales: es indescriptible. entre una intuición o la colaboración de un conocimiento apriori, para mí es una fortuna este engarce de la realidad. por momentos comparo la magnitud del acontecimiento con respecto al invento de la imprenta de Gutenberg. una tecnología para la que no estamos preparados ni nunca lo estaremos. nunca se termina de estar a tiempo. el Internet podría tener unas repercusiones extrañas. es de una ingenuidad absorbente el ver como se desperdicia el tiempo, es una realidad hipnótica, en donde el conocimiento no se propaga, se difunde la espiral del retrete. es cierto, se procura una lectura, el ambiente en general está plagado de aproximaciones al signo. es indecible la torpeza con la que se asimila el avance del tiempo en el uso tecnológico. los transeúntes se tropiezan por ir clavados en sus pantallas portátiles. el conjunto de la animalidad humana, esta especie de movimientos macilentos ¿qué asimila?. de mastodontes con aceleradores, de cuerpos vehiculares gigantescos con cabezas diminutas, cerebros desempleados, esta especie recostada, que bosteza frente a la nada, que bosteza frente a su existencia. inconsciencia violencia, fiera enjaulada que hunde sus garras frente a la menor provocación. consciencias dolientes. estos dinosaurios de hábitos y costumbres supuestamente normales. esta especie que no aprecia nada, que mira su avance como si fuese algo ordinario, natural. que mira su muerte fija, atónitos. que jamás sopesa sus pasos. esta especie de traidores descarnados, caníbales, defensores, argumentadores, atacantes. aleccionadores. esta especie deslumbrada frente al monitor y las siluetas de sombras que ve pasar.
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lo que molesta es que piensen, asuman, estipulen que los artistas son superiores, inalcanzables. que son una joya entre el vertedero. por fuera de toda la debilidad, son ordinarios, cagan. la mayoría sólo son un cúmulo de personas con una pequeña ambición mayor a la común, que no se distraen arrastrándose detrás de otras personas, o los sueños de otras personas. o las metas de otras personas. que persiguen el hueso de su mortalidad con mayor ahínco. roen con mayor obsesión la basura del tiempo. desempeño, así lo califican ahora.
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solo tengo que hacerme para atrás un poco para ver que como ese hay 300 "parecidos". una jungla de especímenes con ese carácter. que se creen únicos e irremplazables. que creen en el yo, en el suyo, sobreestiman la propiedad. que están atrapados en la ilusión de su identidad, de su reconocimiento. inmersos en su ordinariez que finge extraordinarias concepciones. en sus profundidades son costumbristas, abogados del deber y la familia, se plagian a sí mismos. se buscan en el interior de cámaras huecas. emanan un tedio carente de riesgos, se aprendieron su papel en la vida, en el arte, en la burocracia del arte. ocupan un lugar, lo miman. son la mecánica operativa, son la inercia compulsiva de su tiempo. son ellos mismos, nunca otros. quien no siente la desesperación de su momento, está condenado a su irremisible destino, complacientes verdaderos. a persistir siendo una monografía para la posteridad, un soberano fardo de sí. a permanecer absortos frente a su propia estupidez, creyéndose la maravilla. ¡yo quién soy para deciros esto?
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si se les pregunta a los documentalistas si es que de verdad existen es casi seguro que contestan de inmediato o realizarán un documental al respecto. presentarán pruebas suficientes que digan que sí o que digan que no.
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existir es un plagio
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en los 90’s detesté toda obra que se presumiera objetiva, solemne. herencia de toda la seriedad del siglo XX, de los acuerdos, de esos velorios. de sus traumas por haber corrido el riesgo de poseer una voz singular, un sentido para vivir, un sentido para morir, para amar, para obrar, para un sin fin etcétera.
la década pasada aborrecí el arte contextual, como por “encargo” divino de una situación específica, institucional comprometida social, las divas de la caridad. los coloqué en el anaquel de los que reptan.
lo que va de este lustro, le vengo manejando el odio a los escenarios, por la Historia, sus anexionismos, sus alianzas de provecho. las relaciones que el poder finalmente deseaba de sus vasallos.
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qué pasa si tu voz no se conforma con su voz, en este valle de la indigencia. el afán competitivo, lo socialmente aceptable de unos valores caducos e instintivos produce que no se soporte una trama sin objeto. hay una oferta de poetas inmensa, lo cierto es que hay poca poesía. hacer consciencia es volverse un infeliz. hacer consciencia es ver, no se puede sino horrorizarse al ver a través. por eso hay tanto evasor, porque se empeñan en ser felices, en crear, en olfatear rastros. repito: en crear. títeres.
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otra vez: siempre dije que decir que no, era suficiente, para haber dicho que sí. ¿tu as compris?
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buy art made of cocaine. then you can sniff it by parts, don’t need to be by once... and you can have both... art and cocaine... even inside your body, or at your membrane when you rich death... #art
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tengo el don de haberlos descompuesto. desarmarlos y jamás volverlos a armar. de haberlos expuesto ante lo irreparable, lo tocado, lo desnudo: ser, si es que es que existen, si es que no dudan ser. si es que aún existe un conclave para identificar lo que es sueño de lo que no es sueño. quién no duda ser, es un engaño, un desconocido hasta para sí. un enajenado del yo. yo esto, yo lo otro, yo soy... tengo el don de haber agravado sus juicios, de ocuparlos, de haberlos hecho trabajar para mí. tengo el don de punzar, causar escozores, incomodar. tengo un espolón, una cresta un canto matutino que es todas esas reuniones juntas al alba. tengo el despertar del sueño estertóreo, convulsivo. tuve tiempo, esa fue mi venganza mi sangre fría. tuve pulso sin ley.
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para mí el minimalismo siempre resultó una respuesta cobarde, el aspaviento anonadado ante la nada y su posibilidad. la posibilidad de no ser, no actuar, a un grado del zen, sin el riesgo del zen. total, son. un atontamiento intelectual, la superchería de la consciencia. la coartada ante la nada. el barroco por su parte es la disolución en un todo, es el miedo al advenimiento de una angustia poderosa, terrible, mortal. es la muerte que acecha en cada esquina, en cada trazo, cada vez que se exhala. los dos son la muerte.
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todo se puede en esta vida. incluso hasta se puede decir que no, para sus adentros, morderse los labios, ir hacia dentro, escabullirse, recogerse, esconderse. decir que no en silencio, casi como una devoción de santo.
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es sencillo, lo incendié todo. descargué el peso de mi existir en un punto móvil, desprendido de un solo yo. el universo es dinámico. vi un cerebro que actúa por admiración imitación de un supuesto orden establecido, que bajo la ilusión de la identificación se proyecta en un espejo que relaciona sus limítrofes orientaciones supeditado a un esquema propio, estéril, sumamente envilecido por su propia muerte, por la rabia de ser mortal. de ser finito. vi que cada palmo de vida sufre, se agita porque en la higiene de la vida que no soporta su desaparición permanente e irrelevante; que es completamente indiferente para el universo o para ese yo inconsciente-consciente que no sabrá ya más nada... es necesario, urgente, ser ahora ser por siempre... aunque solo se sea a veces... vaya fiasco de bailadores de valses soporíferos, de rutinarias maquilas del arte, de rumiantes, gusanos agonizantes ante su cena: el fiambre de ser uno mismo, indivisible.
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tanto, pero tanto hombre diciendo que por su lado se ve mejor el horizonte, tanto hombre diciendo por acá, por acá. voy del otro lado, atrás de donde dicen uno se debe situar, estoy por detrás estando enfrente de su cuestión. acá acá... se escucha. acá se ve mejor. sí, sí, criaturas. estoy atrás de todo, sin ser, sin ser... atrás... atrás... en silencio, contemplando este derroche.
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un borrador: el arte no nos va a salvar, no es una religión hipócrita. no dejará de haber arte, de haber religión. el arte es inútil y esto ni siquiera llega a postura. no es caridad ni piedad de nada. el arte no nos salvará del deseo de matarnos. para eso hagan análisis, no hagan arte. el arte que más repudio es aquel que nace en una coyuntura del trauma, ajeno, personal, o colectivo, de sus complejos, ese arte con el temor a dios. el arte no es justo ni injusto. el arte suele decapitar a los espectadores que miran atónitos su propia muerte, ven rodar su mundo y aún así creen seguir aquí, intactos.
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A donde quiera que vayas: pensamiento crítico, pensamiento crítico. No pasa nada, ni nunca pasará. Réplicas, críticas para ser replicadas ad infinitum. En el año 3000 la misma sórdida podredumbre. En el año 4000, alguien vislumbra el error de hace 2000 años. La era de la reproducción del autor. Me reproduzco a mi mismo, como una plaga, “idéntico” a mí, a la imagen que se detiene frente a los espejos. Me reproduzco como un plagio cometido frente a mí, se dice… Soy el autor, no tengo momentos. Soy el autor, tengo tiempo.
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el curador autoritario les replica que el estudio que el taller son medios obsoletos. la crueldad de sus palabras para hacer un sacrificio público es ignominioso, humillante, los ridiculiza frente a un foro a reventar, los testigos los acusados, se someten. en la presentación de su libro investigación quedan arrinconados, no son parte de un éxito. esto sucedió hace diez años, de los mayores dentro de la sala, nadie puede rebatir, nadie se levanta, alguien sólo logra escandalizarse en una rabieta inconexa, parafrasea a un autor que cita, no puede defender el trabajo de los compañeros. yo era un muchacho entre los asistentes, ni como meter las manos al fuego de la hoguera en la que fue arrojado el libro de esos pequeños artistas en ciernes. no he dejado de estudiar, de enterrarme en búsquedas obsoletas, febriles. la palabra del individuo juez omnipresente, la palabra de la verdad, el silencio de los súbditos, el arrastre del poder, del descaro, del desprecio. esa tarde llovió, salimos de ahí con el destino congelado, condenado. el museo era una tumba, buscar un aval en esa tumba resultaría hasta nocivo, caro y malo. lo comprendí sin querer hacer caso inmediato a mi lucidez repentina. sin escucharme seriamente. años más tarde contemplo la ruina que es el museo, su aire de poca salud de encierro. su futuro el abandono, un cráter sin vida.
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ahora hay que tomar cursos, hay que hacer reservaciones en algún retiro espiritual recóndito, alejados del medio del arte para estar más próximo al medio, a sus convenciones. hay que hacerse creer en un pueblo de poca fe, codearse entre otros charlatanes, vender amuletos a buen precio, pasaportes deificados al cielo. sustraerse para ahondarse, existen esta serie de confinamientos condicionados, cursos específicos que dictan como se deben de hacer las cosas, en el modo amable sugieren emiten recomendaciones, lo que sí lo que no, restringen los destinos, registran las entradas, ordenan las breves escasas concepciones de los artistas, les elaboran un protocolo, les aportan fundamentos, les ayudan a elaborar citas, a cubrir folios a llenar las formas. los vuelven confesores, les confiscan las casi inexistentes posibilidades. es preciso huir, escapar, salirse.
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Está la historia oficial y estamos los locos, los marginales, los anónimos. Están todos los jóvenes utilizados por la diestra siniestra obligados voluntarios, acuclillados cansados enfurecidos, bajo consigna propia o ajena, persuadidos. Está la carne de cañón, y la carne futura mandataria que aprovecha su ocasión. Es el turno de quién. Están los nombres de los responsables de las publicaciones, de las persecuciones, de las condenas. Están las firmas en los lugares de los autores, precisas, orgullosamente patéticas. Está la era de la sobrevaloración de la juventud divino derroche, del mercado tonto que vende recetas mágicas para volver a nacer a este vómito cíclico. Uno se mira en el espejo, se dice: a mí no me pasará. Están los artículos freudianos: como ganan los que pierden. Están las ideas recicladas puestas en circulación instrumentos de escarmiento, herramientas les dicen, ocupadas por consuelo de los presentes de los ausentes, máquinas del sacrificio. El amor es un paseo enfermizo. Está el costo de pensar. Están los amantes del amor fino. Están los que dan esas palabras para descansar, para reinscribirse en el firmamento. Está el breve peligro de un lapso, la vida entera, la descripción insondable del futuro. Están los que se martirizaron heroicos por los que vienen, ni así terminarán de venir, de haber sacrificios para que esto siga siendo la misma casa deteriorada de ayer, la pocilga trituradora. ¿Mi querida estúpida voluntad qué haremos tú y yo? Un gateau au chocolat c'est tout la métaphysique du monde.
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En este pueblo no hay genios, hay tontos, hay ladrones. Genios jamás.
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te contaré algo que pasma. más allá de que el gato sea salvaje. o que el perro doméstico. es que, el perro es sujeto, el gato no. ese filósofo creyó no poder ser poeta, se mató en la locura, era un poeta desquiciado. ese otro poeta creyó no poder ser filósofo, se reía, se río, retumba. pareciera un cataclismo superficial. un desorden del ser, se necesita el no, para actuar por contraste, para incentivar un motor. las chispa dialéctica.
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lo triste y vil es que haya que coronar a alguien, distinguirlo de la plebe: de su generación era lo menos peor, porque eran unos harapientos infectos, pero hace mil años eran unos leprosos arrastrándose como gusanos y alguien les puso un nimbo igual a esos que caminaron sobre sus dos pies. no dejarán de haber ídolos, porque no dejarán de haber ilusos. es una decisión política, para que el pueblo, esa masa informe, se identifique con el héroe popular, es un espectáculo dotado de idealismo vano, casi un sueño, un caramelo. darle representación a otro pusilánime. la música es el cebo popular por antonomasia, cuyo anzuelo ideológico o sin ideología alguna hace del hambre espiritual un mercado, el mercado de los alaridos. esto se trata de decir que hay alguien que no se está pudriendo aunque sea mentira, hay que guardar las apariencias, coronar, para decir que se lo pasa mejor, que tiene alma, de que existe un éxito sin angustia, sin depresión, exento de todo mal; aunque el personaje cómico se haya operado los güevos para no traerlos en la garganta, por el servicio prestado, por el compromiso perdido, incluso a sabiendas de ser un instrumento de proxenetas. la política se encarga de corromper-lo todo. planeta loco de optimistas incautos, aberrantes, anhelantes suplicios, guirnaldas entre los escombros. gusanos en la olla del creador. huele de maravilla.
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existe un aspecto que denuncia, describe perfecto la calidad de un artista. esto es con respecto a su valoración moral. los he visto, los peores son los que se torturan en el plano moral. es el infierno más superficial del arte, los hay incluso exitosos, por los modos en los que manejan la culpa, su culpa, las pretendidas curas de los otros por la culpa, la justificación, los arrepentimientos, la solvencia. esas obras se aprecian blandas, resquebrajadas, complacientes sepulcros, en seguida se ve quien trató de ser bueno, bueno para quién cuando y dónde, un fiasco débil, caduco, diríase patéticamente cristiano, medianamente cristiano. los atormenta el deber discursivo o de acto, están encadenados a la palabra crítica, son reos, amputados e injertos sociales. la designación como sociedad se inventó en el siglo xix, la palabra consciencia se puso en boga y circulación en el xx, a raíz del descubrimiento del inconsciente. se cree en la consciencia, en la sociedad, nunca ha habido consciencia ni sociedad, patrañas. los artistas morales van por ahí extendiendo consejos, elaboran recetas cuyos procedimientos eximen, realizan exorcismos, depuran, se inclinan ante los casi muertos, los vegetales involuntarios de la existencia, compasivos, “los curan”. son las madres teresas. son los más, de estos artistas hay cientos, miles de millones. ganarán toda la vida de esta especie hipnotizada en trances, absorta en liturgias para aliviarse de existir, sacrificada. el universo es completamente indiferente a nuestros actos, el arte ve. nuestras vidas míseras no le interesan a ningún estado natural de las cosas. cada hombre es un extraño para el universo. traslaciones, rotaciones. cada hombre es un extraño entre los extraños.
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es un negocio judío, comunitario, endogámico, de lazos consanguíneos. imparte valores cristianos, está antes el deber que el placer, antes el espíritu que el cuerpo. inmiscuida en tratos sociales protestantes, el elogio al trabajo, sobre todo al ajeno, al feudal, la creencia en la familia, en la herencia, en la postergación de la sangre, la mía. se vanagloria el sudor de los esclavos, su docilidad. la domesticación de la juventud es un mérito, su castración una recompensa adulta. hay que tener una casa, un automóvil, pagar los impuestos para tener ejes viales, monumentos para rezar, deidades a las que respetar, la oda a la ignición, la cultura fálica, la excitación por los héroes, la veneración por la guerra, la disciplina de aniquilar, la muerte es el amo a erigir. el fascismo del libre mercado que se instruye en las academias, porque... ¿Quienes son los que saben?
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es una cosa muy extraña. está ese tipo de arte que es como si fuesen estudiantes de una escuela francesa hiper-estricta, tiesa, como si la institutriz les estuviese pellizcando todo el día el culo, y estuviesen bajo la mirada examinatoria de sus padres todo el día, a que los apruebe o repruebe. ahí todo el día huele a clínica, sus dibujos e inspecciones son de una sobriedad siniestra, un eco relamido de la alta cultura. en contraposición está este otro arte semi-lúdico forzado, como de un niño en brazos que se vomita constantemente sobre el soporte en el que trabaje, la libertad así entendida. vomita y los médicos constantemente lo están examinando, lo revisan lo reparan, las madres están alarmadas mientras vuelven a hacer sonar las licuadoras para la comidita de la criatura. la criatura debe sonreír ante los aparatos fotosensibles. indefectiblemente vuelve a eructar como un pequeño sapo, inflama su pecho, suelta otra vez la sustancia multicolor pestilente y volvemos a lo mismo, los doctores realizan la recolección de las pruebas, dictan el diagnóstico, recetan la santa cura, el niño no se cura jamás, enferma más para placer de todos. crece, con una cara de anfibio extraña, toda su vida sigue vomitando sobre las plataformas del arte. sus circunspectores siguen avocándose a la tarea de limpiar la reputación del pequeño engendro. es una cuestión pedagógica, es por su bien, dicen, es para conducirlo por el arte hasta la muerte.
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nunca he odiado nada como he odiado al arte, ni a un amigo entrañable. nunca he amado nada como al arte, ni a una mujer voluptuosa. soy un inepto, una cucaracha. los poetas que hablan de poner una palabra a germinar en los oídos para que un día crezcan rosas... no lo dudo, son ciertos esos cretinos en sus alucinaciones. mas yo no soy de esos, yo soy de esos otros que el día menos pensado, hace regresar esa palabra como un boomerang que descalabra a la persona, que le otorga una vacación hospitalaria. una vacación aplastante.
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kafka dilató su pensamiento, pensó: no puedo ser dios, que imposibilidad, que coraje. seré algo que esté en todas partes, seré una cucaracha que repta por las paredes. que sale por las noche del alcantarillado. habitaré la oscuridad de sus sentidos.
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capital común: la ventaja que nunca pudo observar el comunismo es que en el capitalismo podemos no estar de acuerdo los unos de los otros. cada quien regresarse a su casa, cerrar la puerta, posarse frente al objeto lumínico de su devoción, de su deseo, el que sea. como el zángano que se inmola frente a la reina enceguecido, atraído por su belleza. o como el santo frente a dios, sin resistir a ese deseo de arrojarse a la muerte inmortal eterna, resistiendo al deseo, a la tentación. en el comunismo no, si uno no está de acuerdo, lo encierran en la cárcel, en el exilio, torturado, muerto. una muerte menos lenta que en el capitalismo. la desventaja es quizá que si el capitalismo necesita algo de ti te lo arrebatará, o si te considera perjudicial peligroso de algún modo te encarcelará, te torturará, te asesinará. la belleza de la humanidad, condenar lo que no es propio, amarse en la violencia para después reprimirse en el sermón, la la angustia de culpar-se. insistir en estar juntos es como pensar que se respira el mismo aire, que somos iguales. lo único que he afirmado toda mi existencia es la infinita subjetividad única de cada ser. cada partícula en el tiempo en sin fin de dimensiones. no es menos real, importante y auténtica una mosca que yo. insistir en renunciar a la soledad es el amor por el rebaño, por la mano que me “da” de comer. siempre estaré agradecido de que muera un gobernante, un ídolo, el que sea. soy multi-moral porque uno nunca sabe en que momento se encontrará con un inspector de la secretaría de gobernación, en cada rincón en cada rescoldo de esta miserable existencia, de cada baño público.
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"por un repentino capricho, no menos que un desvarío, la duquesa de Church, decidió adquirir un busto del celebre famoso actor, multi-premiado y aclamado por las multitudes. en un ligero atisbo desde los cristales de las ventanas de su aposento, un remordimiento se poso sobre la cornisa. y, en un aleteo que calificaría de indecoroso, la atravesó con todo aquello que nunca pudo decir."
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esto lo escuché: el objeto es ese vestido deslumbrante en el aparador, detrás de los cristales que destellan en reflejos, fulgores de diamantinas lentejuelas, que detenido en la inmensidad de la eternidad se presenta, seduce, baila sensual en la quietud de la mirada. el objeto es ese vestido al que se va cautivado como por una presa, como una presa que es cazada. comprado, adquirido, el vestido va a dar dentro de la bolsa, ahí dentro se ensucia, se destiñe enseguida, pierde valor en la opacidad del bolso, se mancha se arruga, se olvida inmediatamente. ese es el objeto.
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en la oscuridad me gritas que hay un orden. en la oscuridad, entre las sombras, en el viento que rasga el vacío.
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Los Derechos se inventaron para que las personas crean que tienen derechos. Se legitimo el ultraje. Sobre los derechos se pasa por encima una y otra vez, no existen, sin más, los derechos son el elemento que la jurisprudencia inventó como recurso de salvaguarda y bondad, como recurso para contraer obligaciones, para controlar voluntades. Es en cambio en su contrapartida, las obligaciones, las que sí se cumplen, a esas sí se está sujeto, y no hay posibilidad de exención, la moral rige. Se debe. Los artistas contemporáneos están sujetos a sus obligaciones, no tienen derecho ni a la libre expresión, son carne de sus patrones. (de conducta, económicos, sociales, psicológicos, normativos, contextuales, son carne del caprichoso ambiente, de la rutilante atmósfera que los cobija, la que sea).
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una vez le pregunté a un "tal" literato que pensaba de un "tal" poeta, lo pregunté por curiosidad, para esa luz que entraba por la tarde desde un patio robusto de plantas, de tragos. a lo que respondió con el menosprecio orgulloso del santo oficio que era un poeta menor. ese día cayó de mi gracia el "tal" literato. lo que es pisar rostros para subir, sorbí mi bebida haciendo ruido como un cerdo.
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Soñé con uno que se decía artista. Era grande mas no alcanzaba a ser un gigante. Yo iba a sus espaldas, no le veía la cara, gruñía, bufaba, se bamboleaba. Farfullaba ininteligible, imprecaba, no había palabras. A su paso todo lo ordenaba. Al pasar inmediatamente después, yo dispersaba, tomaba la cosa entre mis manos, la alzaba, le daba pie. Destruía el orden. Piérdete, corre antes de que te vuelva a ver, le decía a la cosa que sacaba sus piececitos y corría como una niñería.
Faltó mencionar, era calvo, al fin se había quedado calvo. Su calva brillaba con la luz de los faroles. Ya se pueden secar el sudor varios de los presentes.
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La intuición moral más anodina creerá que el análisis versa sobre una coherencia metodológica constructiva, bajo un fondo maniqueo y condenatorio. El pre-establecimiento de un orden censurante. Como si de entrada hubiese dicho No. Como si un análisis de la naturaleza tuviese que ser atribuible a valores, sentidos o aspectos humanos, a una serie de hábitos motrices que solo encuentran un sentido extra, en la "bienaventurada" noción humana. En una historia reconocible, bajo estatutos claros. Los trampolines que presto, a los que los visores de una perspectiva afrontan en su acto de ver, no asemejan en nada a la caída imprevista de ese salto que no tengo ni idea donde es que se sumerge un espectador X. El salto no se mi salto. El que ve, se avienta a su suerte, a sus límites, a su fin. El objeto a contemplar no tiene el reflejo de la cara más que de su propia muerte, por eso es tan difícil no evadir una ojeada a la imagen, por eso produce vértigo, por eso fascina y espanta. Váyanse de vacaciones a Francis Bacon 5 minutos, no necesitan nada más que ojear un cuadro.
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Fuerza a la inteligencia, porque si no lo hace, sabe que los estaría haciendo pendejos, más de lo que ya son, dios mío, más no se puede.
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Esta fotografía la tomé porque había un grupo de señoras, 3 o 4, españolas, entre 50-60 que cotilleaban acerca del culo del David. Se reían y empujaban, decían admirar el culo del David. Estaban como colegialas, ruborizándose, avergonzándose de lo más sabroso del David. Me reí para adentro, yo las veía a ellas, el David dejó de interesarme. Y es cierto, que como me dijo una amiga, si ya venden ojos nariz orejas cabeza pies manos, que no le vendan el culo, deberían venderle ese pedazo frontal y posterior, diseccionado. Negocio por donde lo vean. Gelatinas con forma de culo del David de postre.
Si el David de Miguel Ángel era de ese tamaño, Goliat pudo haber lucido indestructible. Lo que sí, es que no quedo ni su rastro, Miguel Ángel no hizo ni su cabeza, otros sí. Las sociedades no tienen alternativas. Antes se podía decidir el destino de un pueblo así, su condición de esclavitud o libertad, con un golpe de suerte, un golpe divino. Mantener la paz con una leyenda a largo plazo, diosificada. Las sociedades pierden su tiempo en un callejón sin salida. El cuerpo social busca la solución en lo externo, en lo colectivo, en el acuerdo. Mientras que más alejado estoy del mundo social, más adentro de mí, en el interior de algo que no está recubierto de parapetos justos o nobles, más lejos de la tiranía de las apariencias, la retórica política. Goliat desapareció no queda ni su rastro.
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Analogía No.1:
Hacer una película es hacer una pirámide. El mismo arte. En una industria que necesita demasiados esclavos, incluso los espectadores que pagan por ver un mensaje corto en un espacio de tiempo largo, un mensaje predecible, se convierten en esclavos de la expectación. Una pésima película es cuando a los 10 minutos ya se me acabó. En el dominio público se acostumbran a los formatos, a los moldes psicosociales. Los creadores hacen gelatinas, gruesas filas de consumidores de palomitas, gelatinas. Los actores son raquíticas mascotas al servicio del dinero, ratones de pantalla bien entrenados para repetir los discursos aberrantes dirigidos a la plebe. Ratones de circo. El mérito cinematográfico en la mayoría de los casos (méxico, si es que existe tal cosa como méxico, definible) radica en conseguir el presupuesto y ahí se queda. De las tragedias de este país se incluye el haber perdido el sentido del humor. En los 90's se importó un sentido del humor del norte e incluso se solemnizó para no perder pie, para no faltar al respeto, porque entre las naciones como entre los individuos el respeto al derecho ajeno es la paz. Porque al patrón no se le puede ver a los ojos, representa una afrenta. Al contrario de que si se le observa a los ojos, solo puede provenir de una admiración incondicional, una devoción por su soberanía.
Para muestra un botón. Cito textualmente: El internet es un medio que no representa nada. Decirlo en la redes sociales es una puñeta. El cúmulo de dictadores (desde ultratumba por supuesto).
A su vez propongo que los exámenes de sangre para adn mexicano lleven la leyenda: Examen de ADN Benito Juárez.
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Desarrollé la habilidad de... con muy poco casi nada, volarlos. Toda la miserable vida me junté con los que los otros niños, las sociedades, los cultos, señalan como los peores. Me terminé de excluir incluso de ellos.
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este zoológico en el que vivimos me está arruinando. ¿a ustedes cómo les está yendo en sus respectivas jaulas? ¿ya les dieron la ración extra que les prometieron?
No alimente a los patos. Cuidado con el oso. (leer con voz marca ACME).
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Lo decía Tarkovsky en su manual para artistas: no hay nada más bello que ver la casa arder, en cámara lenta.
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Se quejan de mi hipersensibilidad, se quejan de mi completa indiferencia. ¿Por qué Mary Shelley habrá inventado a Frankenstein? Ese hombre mecánico hecho de partes muertas inertes, reanimado por un rayo, espantoso, al que le temían en el relato, por eso arrastra su ola de desgracias, de venganzas, carente de sentimientos, sabemos como lo redime al final, lo salva, es su inmortal creación. Sin hacer investigaciones al respecto de las reediciones actualizadas de la trama, variaciones sobre el tema, del argumento. ¿Acaso ella misma se consideraría el prototipo de mujer inteligente y sensible, apta para el mundo, apta para desempeñar un papel en el mundo social? ¿Ella misma habrá creído que ella era todas las mujeres y que todas las mujeres podrían ser ella? En el supuesto de que den crédito a que llevo toda una vida de hibridización de mi persona, confundiéndome de género, entre el salto de la transferencia... etc... pormenores en los que no entraré ahora, una vida personal al margen de lo que se pudiese pensar, una historia repleta de minucias, como una novela detallada que sin embargo carece de relevancia apoyar con una historia por demás incomprensible. Me pregunto... ¿Cómo es que los hombres soportan la montaña rusa de emociones que una mujer sobrelleva día a día hora tras hora? Lo digo, desde la vertiginosa e insoportable vida que prodigo a mi alrededor, la distorsión que provocan mis cambios repentinos, un largo sinuoso etcétera en el que no voy a profundizar aquí. La vida de las mujeres es muy probable que esté hasta el cansancio infestada de obstáculos. Después de todo... ellos van a trabajar, se interrumpen, las olvidan en la vida de sueños-estímulos, en sus sueños de guerra, se concentran engañan en una ocupación alejada para soportar al fin la vida, se unen al crujir de las herramientas. Huyen del monstruo de Babahoyo por unas horas esperando que no o que sí los devore definitivamente borrando sus huellas sobre la vida, para toda la eternidad inmortal, efímera.
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Carta dirigida por el Conde Nada a la Duquesa de Church en el invierno de 1939. La carta fue entregada a un mensajero cuyo destino se desconoce, la carta fue extraviada, sin retorno. En la década de los 70’s del siglo XX, la carta reapareció dentro de un libro dedicado al estudio metafísico de los gallos, las gallinas y los pollitos; por demás, escrita por un autor inglés irrelevante y somnífero para la carta.
Estimada Duquesita de Church:
Otra cosa, no me clasifique de que yo clasifico. Esa es una acusación fomentada por herramienta que tomó de mi escritorio. La va a querer usar como un arma. Le ruego que no la utilice, primero porque le puede explotar en las manos, segundo porque empleada para hacer daño no va hacer otra cosa que convertirle en una fascista, una entre cientos de miles. Es una investigación epistemológica, cuestionamientos renacentistas, lo inhumano de lo humano, una investigación que llevo realizando desde hace 20 años. Es acerca de las categorías distributivas del valor para el poder entre los hombres y sus organismos, el método-lógico constructivo para dominar en aras del conocimiento, el juicio de la razón pura para establecer coherencia en ámbitos discursivos, la broma del juicio de la razón pura, la dialéctica, etc... sirve, mas en mi no va a funcionar, porque yo no razono, soy sensible, en gran medida porque conozco los procedimientos fiscales a los que se me puede sujetar en una simple conversación. Esa delimitación, puede ser tan efectiva, veraz y eficiente como una guillotina. Le suplico por todos los medios posibles e imposibles, que deje de colocarme en la examinación de su microscopio, o en la nostalgia de su telescopio... que deje de tocar mis herramientas etéreas con el orden canónico de sus artefactos dogmáticos. Para soñar puedo prescindir de dichos artefactos.
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el asunto es que todos creen todo, todo el tiempo. una carrera interminable de creyentes. el más nimio pensamiento que arroje luz de verdad o falsedad, un criterio de razón es suficiente para mover, una causa combustible para mover. para causar una leve deducción del analfabeta funcional del lector, una especie de señuelo, de engaño práctico. es el peor momento para el escéptico. al menos en la rutina diaria del tiempo, en su hipnosis, esta expresión de la fe en el espíritu está contenida, se reprime, está dormitando. en las fiestas, liturgias catárticas, solo encuentra rienda para expresar su pleno delirio, manifiesta su locura de desahogo. cuando cuestiono una obra estética, ese juicio dice menos del objeto que lo que dice de mí. como en la sexualidad, en la estética, las preferencias no hablan del acto, del objeto, hablan del sujeto, incluso en la pantalla anodina de una supuesta heterosexualidad, ese gusto, ese placer, ese goce en extremo, arroja luz sobre el que se enuncia en el lenguaje de sujeto. jamás hay mejor ni neutro ni estándar, no hay totalidad, no porque yo quiera que sea así, porque no puede haber así... en la fragmentariedad múltiple e infinita, el así, ese designio es incalificable, mutable, indeterminado, en relación intrínseca de un cúmulo de experiencias, vivencias, créditos personales inacabados. la cuestión es que nunca he sido, ni seré capaz de ningún crimen, de ningún régimen. el único acto que no veo vedado, sería el suicidio, y a pesar de ello, no lo veo malo, no es un crimen. una privación hacia otro, libraría de lo que soy capaz de decir a algunos castos oídos que repudian mis blasfemias sin sentido, es decir, mis imprecaciones al corazón de lo vivo, hablar sin miramientos al corazón de lo vivo, a eso he dedicado mi tiempo. de todas formas, en mi vida, a lo único que he sido capaz de llegar, es a realizar un suicidio simbólico hacia algunas personas, alguna agonía simbólica hacia otras, vetar algunas convenciones sociales en mi fuero personal, secreto. faltar al respeto a la concordia oficial, para mis adentros, en el silencio.
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La mansedumbre de mi país hace a la burguesía morderse la lengua. A sus mercedes hablar de orejas.
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¿Quién soy yo para romperles la vajilla que compraron en el palacio?
Quién soy yo para destrozar el piano de cola siglo xix que descansa sin ser tocado desde el siglo xx?
¿Quién soy yo para adorar sus revistas y destazarlas en su cara?
¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?
¿Quién soy yo para decir que sus valores no valen un comino?
¿Quién soy yo para saltar sobre su discografía violenta o sosa de mierda?
¿Quién soy yo para hacerles leer un poema pudiendo ir al cine a vivir, a recrear sus pupilas?
¿Quién soy yo para maldecir sus ídolos, sus héroes?
¿Quién soy yo para defender unos argumentos vacuos, sin sentido?
¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?
¿Quién soy yo para retener una frase estupefacta?
¿Quién soy para decirles que se muerden la lengua?
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En el futuro habrá fuentes de gasolina a donde todos puedan llevar libremente sus autos a nadar en la gasolina.
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Nunca he escrito una sola verdad grandilocuente en toda mi vida. Sólo he escrito ficciones. Nada, ni media palabra en nombre de la verdad legisladora, aún así, a pesar de que lo reitere, me siguen y seguirán creyendo, cada palabra, como un hilo negro de tinta. Desconozco el acertijo de la palabra para que ésta se incruste tan adentro. Quizá la maternidad, el arrullo. El internet es un invento maravilloso, de río anagramático. Desde hace unos años, dos o tres, me sucedió un acontecimiento en la escritura con el que por casualidad tropecé sin otorgarle demasiada importancia. Un acontecimiento que tiene que ver con la escritura, la permanencia, no sé si habrá otras labores, como la pintura, la fotografía, la escultura o así, que adolezcan de esa aprensión. O si a las personas que pueblan el diminuto libro de la literatura les haya embarcado un día ese "problema". Supongo que la música en vivo, antes de ser grabada y reproducida, se libró por largo tiempo del trauma de dejar de ser. O de creer que sería por siempre, solo vivía su momento, en una fantasía instantánea. Los hombres siempre han creído que permanecerán, que esa inscripción es imborrable y conlleva algo de eternidad en ese mensaje que cifran dotado de una suerte de absoluto, como una firma huella o sentencia religiosa, una especie de sacralidad ofrenda el objeto que se confecciona. Se sacrifica, se mata para realizar un vestigio, un arte. De todas formas aunque las palabras sean una espuma que se disuelve en el oleaje pasional de un corazón que vibra, éste se disuelve y vuelve a formar. Una boca de diamantes que se vierten al cosmos. Sin más, la escritura desaparecerá como desapareceré un día. En mil años si sobrevive la agresiva humanidad, la civilización que quede, no sé si se representará del mismo modo, bajo una escritura sus devenires, su vicisitudes, sus contemplaciones. No sé si en diez mil años este planeta será una ruina de escombros, polvo, hasta incendiarse por los cúmulos de materia inorgánica que revolotean negras por sobre la capa. O si por el contrario, evolucionen a realizar una comunicación osmótica en la que la palabra se desvanezca por innecesaria, las señales se confundirán breves ordenadas y en su lugar, lumínicas como luciérnagas. De todas formas, en un millón de años seremos partículas volando abrazadas, convertidas en sustancia, perdidas sin fin sin regreso. Lo que no puedo entender, no puedo entender porque la escritura se transcribe en ley lo que se pronuncia como si una incisión modificara la consciencia de lo que se dice hacia el que lee, como si valiera para mañana, como huella indeleble, no sobre la arena de una playa. Es decir, que no se dice al viento, se dice como se diría un pacto sobre la piedra, penando que la piedra permanecerá por supuesto. Por eso escribo, por lo efímero que se escapa, porque escribir, es desaparecer, no ser a costa de ser. Rapidez y fluidez, un arte que se destruirá, al fin y al cabo. No importan demasiado estas tribulaciones ni van para ningún lado. ¿O sí?
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El arte conceptual es de las más empecinadas victorias del siglo xx. Gracias por permitirnos pensar (no puedo contener la risa al escribir esto) y sobre todo hacernos dejar de ver. Feliz ANO nuevo. 2017. El próximo año se cumplirán los primeros y últimos 100 años de la Fuente. Ofrezco un brindis mis queridos idiotas. jajajjajahajahahahajajajsjsjd cajum cajum...jjjjjjjujujjjjjjjjjjshshssssshhhhsssttttuuuuuup. splash. uuuujjjjjm.
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Antes de irme una última propuesta hipotética experimental no. 3774859:
En las reflexiones frente al mingitorio que ofrecen alguna revelación trascendental, en la nocturna danza de las letras, se me ofreció sin resplandecer el siguiente presente. Qué tal que el padre de la lógica occidental, de la civilización de las causas y los efectos, ese indagador universal de la verdad mediante la pregunta, Sócrates, no fuese sino un farsante, un embaucador. El método mayéutico una herramienta inductiva, una trampa de conducción hacia un determinado fin. La pregunta de antemano sabe a qué lugar ir. Sócrates ama ser amado, ama ser odiado, seduce a los jóvenes, impresionándolos, irrita a los viejos con la ironía, humillándolos. Que tal si Sócrates supiese a hacia dónde va él con tanta pregunta... Si tan sólo fuese un vanidoso entre tanta vanidad de vanidades... un narrador común y corriente, oral, intrigante, un sendero para ser recorrido y expuesto.
Sócrates: sólo sé que no sé nada. Pessoa dice que Sánchez dirá: Algo sé que sé. Esta diatriba la descubrí hace dos días por escribir: no sé. me detuve y dije, mentiroso truhan, claro que sabes, sólo no quieres ir para allá... se baila en el júbilo. Maldito desobediente.
Alguien que de entrada dice, ¿Yo? Yo soy inocente... transparente, nada sé.
Además, se sabe que Sócrates era feo como pegarle a dios... algo de labia necesitaba, alguna gracia debía ayudarle para llevarlos con él al paraíso... Ser o no ser.
el que sabe que no sabe es un sabio.
el que no sabe que no sabe es ignorante.
el que cree que sabe es un burro.
dichos árabes
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sólo para que no se les olvide mis queridas amigos o mis queridos amigas, (es la primera y última vez que escribo confundiendo los géneros y confiscando al lenguaje su reconocimiento) los hombres mean de pie, no los envidien, mear sentadas tiene su encanto. yo las he envidiado y mal mal mal.... vaya tontería, vaya estupidez, lo acepto. el perrito levanta la patita.
no les conviene envidiarlos... pero que sería de la vida sin la necedad... vayan a la guerra, yo me quedo a lavar platos, a ver mi reflejo, un chupito a escondidas para aguantar a la patrona que llega con un humor de perros por cargar todo el día el fusil, rabia cada que se desmonta el fusil, si llega a desmontárselo, claro...
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En la planicie de la objetivada verdad, en un horizonte unido por cohesiones ultra coherentes, en el supuesto de que la perfección sin error, como una amalgama impecable en la que los ensambles de relación entre las partes pudiesen dar constancia de su equilibrio... para alcanzar el orden eterno e inamovible de un destino univoco... como en la sujeción de un color creado por la industria, una fórmula idéntica atómicamente cada vez que la repita, fría inhóspita como la inmensidad del cosmos. ¿Ahí la vida que lugar debe ocupar? ¿Bajo que registro debe desenvolverse y reconocer un color? ¿Las parcelas numéricas en las que hemos alineado una gama espectral de lo que percibimos son la asignación de qué registro de la memoria? ¿De quién? ... si dejo de lado la miseria de la vida, la pelea por la paz, la bendición o maldición del amor, la gloria por la muerte, ¿Para que me podría alcanzar la fórmula intacta de un color inerte, deslumbrante, uniforme, sin parecido, igual a sí mismo? La identidad de un color no está en su clasificada nomenclatura, incluso no es una respuesta automática de la sensibilidad o una construcción lógica de la tradición, del orden desorden social, incluso va más al fondo de toda comparación... va hacia el fondo desconocido del sujeto, va hacia el sueño insondable de cada miniatura aislada, perdida... de cada mirada en cada instante. La posibilidad es cada vez. No hay modo de llegar nunca al destino de una estrella. No hay forma última de cumplirse jamás, y esto no es ni ley, es otra vuelta de la rueca. Vueltas, relámpagos, incluso alucinaciones. Orquestas marítimas. Días sin regreso.
¿Tener una verdad, no será una mentira?
Muéstranos sobre el vacío.
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Todas las cadenitas deben de ir en los cofres, ahí quedarse, deben , se les debe. Quizá salirse un día o dos a crear un poco de desorden, problemas, crear deudores de la risa loca. Una risa extraviada. Lágrimas de diamantes.
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Haré un análisis, un recuento de los hechos interpretables, si es que se puede realizar una suerte de deformaciones del lenguaje, conferir un concepto a sus metamorfosis. Un recuento de los daños impenetrables, de las víctimas necesarias en el sacrificio sagrado del arte. Porque sobre los acontecimientos innumerables, sobre la masa histórica a grandes rasgos no se puede sino hablar en el sentido de la destrucción para la reivindicación de la tropa en turno, de los artistas oficiales, de los fichados, de los que pertenecen a la nómina burocrática, de los reconocidos próceres comitiva provisional, colectivo utilizado que sacará su respectiva ventaja, su respectivo provecho de la situación, de la oportunidad que se le presenta para hacer la ruina del pasado su propia gloria, su propio sacrificio, a sabiendas de que tarde que temprano tomarán el turno exasperados sudorosos ansiosos, se les notarán las grietas, las fracturas los reblandecerán y se desgajarán como antaño otros templos. Los medios a la par de los fines por los que una obra se constituye como obra, el escándalo unido a la supuesta ignominia que aterró a los observadores presas del encanto de esas obras, de esos actos transgresores que inundan las consciencias estupefactas frente a la obra del escándalo. Por un tiempo exclamé lo que venía sucediendo, con algo de alborozo, si tuviese que confesarme ante un juez supremo, cosa a la que no estoy obligado, no haría sino ruborizarme ante la vergüenza colectiva que provocarían mis declaraciones de hace años, una vergüenza que expresaría sobre la vergüenza, sobre esos actos humillantes de violencia intelectual, del ejercicio de la tiranía de las apariencias. Acaso conflagraciones en contra del status quo, de dichos sacrificios para que el arte perviviera. O de la serie de representaciones cuasi monárquicas del medio, de sus intentos, de sus evasivas retóricas formularias, de sus relatos sin relato estoicos, de una épica de agenda, de sus largas listas de triunfos con serpentinas y confeti, logros resultados para la estadística institucional, del derrocamiento de unos para el enaltecimiento de otros, la revolución para la póstuma coronación del nuevo desvalido, del nuevo agrimensor en el trono de Damocles. La sepultura de viejos simbólicos dioses, para la inauguración de nuevos ídolos, como si fuesen las nuevas vías del desarrollo. En resumen los residuos del aparato cultural. Los simulacros del simulacro colectivo entregados a la ovación, a la oración, a la liturgia. Violenta o sosa. Como si cada dios se hiciese presente bajo el espectro de sus valores, de sus estandartes, reivindicativos o contradictorios. La imposibilidad de dejar de fingir cordura o coherencia por parte de los actores, de fingir una falsa amabilidad para no decir como se aborrecen entre sí, incluso de fingir como se desean el mal unos a otros, la hipocresía oligárquica que me embaraza de tedio y que inmediatamente aborto. La continua perseverancia reiterativa de los actos por discernir el siguiente paso, la siguiente estocada. La vana e insuficiente justificación recurrente a la que se custodió el medio, a la que tuvo que aferrarse, como se aferra un navío extraviado, naufrago al garante de pervivir en su incurable sed. Era demasiado joven para esclarecer en el crisol de las causas anegadas su fuerza, dar pie a esas energías que clamaban su emergencia. Mi rabia crecía a medida que deseaba intuir el trasfondo de la comedia reinante. Las declaraciones que llegué a escuchar en defensa o en una suerte de restitución del medio, no me sonaron más que a planes, vallas, escudos, que proveyeran de tiempo necesario para estabilizar otro estadío, de proyectar nuevas chanzas, la preparación de una nueva emulsión que posibilitara sacar a flote el medio, sus progresos para taimados, de revalorizarlo, de rescatar a las víctimas de su inanición, de su inopia imperante. Como guerreros aztecas de la urbe, sumergidos en sus guerras floridas, imagino que esos actores del arte, se resguardaron para hacer lo que en los campos de la política se dicta: no moverse para salir en la fotografía. Ocultaron sus garantías para poder adoptar otra posición, para afianzarse, para ampliarse o removerse de una oscura responsabilidad no cumplida, perenne promesa, perpetua insatisfacción para los nunca saciables auditorios ávidos de víctimas. La crítica atacó en el entendido de que el guerrero se oculta tras su cosecha, tras el hurto de un bien, tras un tesoro acuñado, tras la milpa que ese tiempo lo dotó, que se oculta de la luz de los rayos reflectores como si disfrutara de la abundancia de dicha fortuna, como si hubiese encontrado refugio, un éxito rotundo, inacabable. La crítica, con su feroz envidia, que cree que el guerrero estuvo indemne y que incluso goza de dicho fruto, no se enteró de nada, en sus zarpazos de hecho exige la redención del medio a partir de más grandes y variados sacrificios. Esa es la razón sin razón, la pasión que mueve en la estética incesante por buscar un culpable, un culpable a las extremas inequitativas distribuciones de medios, quizá a los pocos arrebatos a los que se presta el poder, la búsqueda por derrocar otra plaza, para que se declare otra vacante. Claro que en el supuesto de que en el reparto, meritorio o fortuito, gratuito o arrebatado a pulso mediante el esfuerzo tenaz, se supone que al final alguien halló una feliz recompensa de por medio en toda esa guerra florida sin tregua, sin cuartel, en la que lo que certifica es el manojo de cabezas que lo comprueben, los pozoles de dichas cabezas ofrendados a la ceremonia, al clamor de los dioses que refrenarán gracias al frenesí la muerte por un tiempo. Lo que es difícil de ver, a últimas consecuencias, es que no se le pueden pedir frutos prohibidos al olmo. El olmo de hecho se sitúa en peligro de extinción, casi un árbol de ornato al que se le prepara el cadalso, para éxtasis de los nacientes espectadores que esperan la fertilidad de su tiempo. Mi intención no es hacer una alianza ni el de ganar adeptos o enemigos, no podría, independiente de nada sobrevivir, incluso vivir sin lectores a riesgo de mermar en la comunicación de una poesía fuerte, una poesía soberana.
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Todos deberíamos de ser lo que todos deberíamos de ser. Sí.... como no. Nunca he hecho leña del árbol caído.
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incursiones intuitivas, instintivas.
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se dice que he sido, desposeído, eso sin embargo, eso es poco. bajo esos sacrosantos señalamientos cuyos dedos tiemblan por el peso de esas manos impecables, sin huellas cruentas en sus haberes. bajo el yugo de esas acusaciones, por lo regular no he hecho sino flotar, suelo levitar como un monje embadurnado, un bonzo en llamas de lo inmarcesible, barnizado de liquid-ambar grasoso y lumbre. una soledad impasible de hoguera. lo superfluo de la niebla me eleva, febril. la liviandad de la inequivalencia, de la no importancia me suspende. se me calificó por un tiempo de mago, de escapista, se me comparó vulgarmente con Houdini. para nada, Houdini es el maestro de las cadenas. no, para nada, lo que pasa inadvertido es que toda mi vida he sido un prisionero, un prisionero que oculta su niñez, nadie nunca se ha dado cuenta. veo quienes lanzan proverbios al cuento de la niñez recuperada o sostenida, son adultos, son educadores, correctores, oradores, preconizan, predican... mienten, crecieron. somos pocos, somos demasiado pocos. el silencio es nuestro reino.
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el mejor de los mundos posibles habitaría en el lenguaje, si se pudiese dar cuenta de lo no idéntico. de cada palabra insólita y singular. y ese mundo sería un mundo inalcanzable por siempre, mera utopía de la alteridad, de la otredad. una metáfora, un transporte, una aleación de la transferencia. el puente sin objeto. el mismo lenguaje se clausuraría para saltar hacia el insondable ejercicio de pensar, de volcarse sobre la nada con la autenticidad de lo único, de la eterna diferencia incluso en la repetición.
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salimos de la exposición, expelidos hacia la plancha de mármol blanca, un témpano de hielo deslumbrante por el sol matinal. éramos muchachos, lúcidos, anhelantes, distraídos. nuestro pecho una plétora que se ensancha. al salir, lo oí decir: es un genio. no fue la frase lo que me contrajo, no fue el significado de ese enunciado lo que me hace recordar ese momento, lo que me pulsa la memoria. había visto a mi amigo pintor, soltar una voz cortocircuito, entrecortada, una lágrima por la pintura que había visto. él, desde su palco de la indefinida postura pictórica, había llorado, en su interior, por ver, por captar a un maestro... esto hace años. Hace un mes, hallé el catálogo libro de esa exposición de A. G. Irrefrenable, sin poder detenerme, lo adquirí. No recordaba nada, solo la frase, el tono, bajar las escaleras, oírlo.
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Para que existan los héroes se necesitan víctimas, esto es, la invención del enemigo, y la dependencia en un rescate por ser débiles. Soy excesivo en mi pereza para ser esclavo. Podría ser condenable por la ruindad de mi abandono. ¿Sentencia a qué, por qué? Son bellísimos los picos de estas estadísticas. Casi como las cimas de las locura por las que pasa el viento árido, indomable... quizá soy seré una justificación otoñal.
víctimas que buscan victimar para realizarse como héroes, para vengar todo su martirio silente, es decir, como verdugos, como asesinos, es decir... el enaltecimiento de la carencia de unas facultades. el envilecimiento puro, diáfano, sepulcral, frío, exangüe, sangriento.
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hacer arte no es expresarse. mi perro se expresa, escribe poesía sin necesidad de jactarse de expresión alguna jamás. escribe poesía como un perro escribiría sobre el olfato a la luna. como un satélite pegado en torno a su planeta. pero ni mi perro juega por un resultado. ninguna jugada es banal.
81
método es el camino que hacen los pies.
82
no sé si la poesía que hago sea buena o mala. por ejemplo, si un hombre se matara por leer un poema, no sé si sería bien o mal el poema. si lograra esa llamada canallada. hay a quién nada no le dice nada, es totalmente comprensible.
83
¿qué hice hace miles de años frente a los lobos?
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es una escultura que se quiere estática, pero se resquebraja al moverse, flota a pesar de su peso, se mueve quieta, quieta se mueve.
85
tomo nota: mi problema es no tener suficiente dinero para irme a la cama con todo el pueblo, follarme a todo el pueblo. eso pensé mañana en la mañana.
86
en la escala ambigua aleatoria de un rayo que gota a gota flota, resquebraja transporta hacia la vida, una descarga fantasma, alucinatoria, espíritu desencadenado de agua energía roce, fuego, escalera cuerno. ¿y? rama. lo va a partir. porque viene y va.
87
vivo sin simetría, sin importarme en demasía. si me buscase no sentiría la ignición del entusiasmo, nunca me busco, me encuentro. huiría hacia mi melancolía exigente.
88
por fin se acabaron los modernos. tomen nota.
89
la útil inutilidad de nuestro tiempo, el excedente. lo que no alcanza a ser, lo que está vedado, lo continuo de la nada.
90
he visto varias piezas del estilo:
pongo mayonesa en un tabique quebrado, le pongo pelos de momia, le clavo un fierro con una bandera manchada de esperma, promulgo que es una instalación dicha diarrea mental y me lleno de gloria entre los otros espejismos del ser.
algo no estoy entendiendo de la nueva estúpida pereza en boga. instrúyanme. estoy a sus órdenes. atiendo de 7:45 a 8:05, vía telefónica. tengo una colección de parodias que transitan en línea que estarían por sobre su excelencia serenísima...
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Nadie vemos el mismo cuadro. Por más concreto que sea, los ojos nunca ven el mismo cuadro. No hay reconocimiento. No hay esos dos ojos o ese par de miradas mismas, si se llegaran a entrecruzar no se tocan, se trenzan. Nos enfrentamos a lo insalvable de la lectura. Al individuo dividido, en los individuos que lo habitan. Movidos, hechos de olvido. Dinámicos, en el devenir incesante, en la transformación infinita. Nadie habita la misma alma otra vez, esa alma voló. Por más que quisiera, el lenguaje es atónito. Un silencio simbólico. Los malabares que se hacen para querer alcanzar la otra orilla sólo hacen ir en mayor profundidad hacia el abismo, ir hacia lo desconocido, en la mentira de la experiencia. Cada vez que se pretende saber más se sabe menos. Un silencio cada vez de cada vez indiscernible. Cada vez es sólo cada vez. No hay realidad del cuadro. No existe la demostración. Si en un cuadro vivimos plagados de mentiras, de entredichos, de misterios hondos, de cosas no dichas… ¿Qué se espera de la llamada realidad que lo circunda, del lenguaje que la trata de desanudar?
92
siempre me ha sucedido la percepción de que, -es muy diáfana mi percepción, dudosa e irreverente-, de que aquí en la ciudad que habito, por demás de ser imaginaria, el arte se cree muy avant-garde. el resto de la república lo remeda el próximo año, desde luego creyéndose muy avant-garde a su vez... el colmo es que esta ciudad termina siendo la provincia del mundo. a su vez afuera del país se produce un arte muy avant-garde.
93
Otra versión.
Detesto los museos porque son los templos en ruinas de unas culturas cada vez en camino de ser lo que serán esas ruinas. Un armario de ídolos descuajados. Porque habría, que venerar artistas débiles, estar dentro del juego, que se suben a la cruz de la libertad tortuosa, del bien mortificado, de los justos entre los pecadores. Porque habría que adorar los sacrificios hechos por sus consciencias, a los sacrificados que son ellos por los otros, a las víctimas innobles, a la podredumbre de los desvalidos, bellos rastrojos enaltecidos sobre las mediocres masas, por sobre las masas, en la cruz de la redención, de la inmortalidad prematura, póstuma. Sacralizados videntes ciegos. A la cultura hay que molerla o se creerá lo que no es, y devendrá un baile patético de máscaras y vergüenzas.
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Juan Rulfo decía, en una entrevista televisiva, que no utilizaba casi ni un sólo adjetivo porque le interesaba la sustancia. El sustantivo antes que los atributos. Casi toda su obra está plagada de fantasmas, de espíritus, de figuras evanescentes, de irrealidades oníricas, de mancilladas pesadillas. Casi nada se sostiene por lo sólido, es una literatura de fugas, de casos efímeros, de presencias al punto de irse hacia ningún lado. De sustancias en vía de ser otra sustancias, la misma férrea insistencia por desaparecer en el dolor de expirar, de una orfandad sin destino. Por otro lado, si tuviese que reencarnar preferiría abolir en mí dicha obligación, suspender la invención de la vida eterna, esa maquinaria nostálgica, ese marasmo perpetuo de responsabilidades disolutas, de cosas que se quedan porque igual no hay a dónde ir, de contención por lo que no se es capaz de retener, por lo que es imposible retener.
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Un sueño
Éramos del tamaño de un pulgar. Señalaba la cámara fotográfica abierta por su parte trasera y les decía a los presentes, vamos a dejar el obturador abierto. ¿Presentes? El aparato real de la supuesta objetividad, el aparato de la representación real. Lo decía como cuando se dice vamos a dejar el telón abierto, aunque no haya escena a la que recurrir con la vista, con la memoria, con las palabras. Cuando nuestros ojos miren el teatro del mundo no verán más que las siluetas de algo que se mudo entre nuestras estrellas, nuestros ojos verán una alucinación.
He ido y venido del suelo de los muertos, decía, al decir esas palabras, sin decirlo, al ver las imágenes que se evaporan con el tiempo. Al despertar pensé de inmediato en la ruptura que tiene el registro fotográfico, en la vehemencia de toda evidencia, en ese querer decir la verdad etérea que transita por una fuga que se escapa, que se busca fiel. En la pretendida morada de los espectros que se desvanecen por pasar por fieles. ¿Leales a qué? Nunca lo sabré. Por réplicas de lo que sólo son un reflejo en la oscuridad, un reflejo que se desdibuja, que se pierde entre las minucias de otros tantos amaneceres. El registro más fiel no es más que una adquisición de sentido lógico, de tratado hacia un hondo resurgir para volver a irse, para volver a no pertenecer a nada. El obturador se quedaría abierto para que toda luz quemase la superficie no objetiva, la superficie transitoria, la superficie artificial de otra mentira vuelta a buscar-se.
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los niños los ebrios y los locos dicen la verdad. sin dar explicación diré que esto no es por completo cierto. los otros, la gran mayoría que se excluye a estos grupos, dicen lo que creen que los otros quieren escuchar, lo correcto, lo esperado, lo sin trabas para ser escuchado. el terreno de lo común no es tan común, es una ilusión fragmentada de entendimientos, de sobre entendidos, de malentendidos, una presuntuosa cadena de vínculos implicados para no pensar mal, para descansar de lo absurdo que es el interior de inabarcable desproporción de cada persona, es un orden práctico para seguir la vida. de no ser así, habría suicidios hermosos como flores de otoño.
podría especular que los locos los niños los ebrios se separan del lenguaje. hacen un reencuentro otro, otro reconocimiento. hay quien jamás crece, hay quien enloquece para escapar del agobio útil, hay quien se ahoga en los sedimentos de una cadencia monótona impuesta por la credulidad de la convención.
97
Para los que desprecian las formas.
Aman el ruido o no lo perciben, no perciben las palabras que emiten o no tienen suficiente valor sus palabras. Aman la música estruendosa, los motores de combustión en los que se desplazan en una privacidad que en su forma externa hace ruido violencia peste. Es una civilización sin belleza natural, lo que diría, sin una poesía de canto espontáneo. Es una poesía que pasa por el filtro tecnológico, una atrofia bella, una dependencia hermosa. Van inmersos en el fantasma de su música, de sus afectos de sus dolencias de sus tramas nimias en lo grandioso de la mediocre vida. Odian secretamente a los otros, no lo externan con calma, no lo dicen nunca, lo guardan con recelo, como un rencor útil para su lenguaje bélico cotidiano. Para la inútil útil batalla de sus estados de ánimo. Para la guerra constante inconsciente de la muerte que acechan, que los acecha. Mis paranoicos últimos.
les grité fuerte y claro: imbéciles. arrojé mi trago contra sus paredes, estallando en millones de risas cristalinas. fui expulsado de todos lados.
es así que el arte se ha convertido en un oasis donde tres imbéciles abarcan consumen en la glotonería el único ojo de agua, son las implementaciones de una guerra de antemano perdida, sin tregua.
todos aquí aprenden a vivir con sus frustraciones, yo no pude.
...un paria que era el rey.
en el arte se hacen intentos de escapar a la mortalidad propia. estamos atrapados en aproximadamente dos metros cuadrados.
creo en el efímero amor de un orgasmo que me transporte hasta la muerte.
el tiempo en el que todos somos un anuncio promocional en el que vendemos lo bueno que somos, lo insuperable que somos, nos presumimos inocentes, rebeldes, repletos de carácter y belleza, ganamos nada con todo ello, pero hay que hacerlo para brillar en el impulso extraño de que de no ser así, no habría por qué vivir.
98
¿Ser artista es hacer una cosa y repetirla hasta el infinito para conformar aquello que se daría en comunicar una identidad entrañable?
Nunca copié a los artistas, excepto por sus atuendos, no tengo tiempo para fingir que tengo tiempo de preocuparme por el gusto.
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La mafia no perdona. Ejecuta y olvida. Si no olvidara no podría seguir soportando la existencia.
100
Espolón: Apófisis ósea que tienen en el tarso varias especies de aves gallináceas. = Garrón.
Espolón, la cresta o la ola, es un escrito sobre el conflicto adyacente en el micro mundo creado por los agentes del arte. Es la guerra, sus dilatadas fauces, la poca inmisericordia, la ferocidad del combate. Descripción, meta-relato, destellos de investigaciones, apenas fulgores de un acto documento ficción, una escena clandestina de teatro. Una pieza del micro mundo del arte.
FIN
FIRST