La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte V

Nada y un poco de algo más

Narraciones inverosímiles.


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Una serpiente bicéfala, siamesa. La izquierda hipócrita llamaba a la derecha cínica. No cínica antigua, perra, al margen de la civilización, linde de la ciudad y organización humana, salvaje. Sino una traducción, moderna, que querría decir desvergonzada, descarada, que pasa sobre los otros abusando con desfachatez. Porque el antiguo cínico iría buscando con una lámpara a plena luz del día un hombre honesto. La izquierda triste, impotente y siempre cobarde, acusando a la derecha, que no es propiamente cínica sino criminal, lo hace así para no llamar por todas sus letras a la derecha. De hecho, en ese temor al decirle cínica, la recubre de un talante que aunque no lo vea, la defiende. Porque la derecha ha cometido masacres sin nombre, en representación de su único dios, el dinero. La derecha asesina de niños, dogmática, ortodoxa, rígida, nunca ha sufrido dado que la izquierda hipócrita a la hora de asestarle el golpe de revés, ve en los ojos de la derecha sus miserias y no se atreve a negar que algo de eso también alberga su ánima, se reconoce en esa sin vergüenza y la perdona en toda su debilidad, hija del mismo cuerpo. Impunidad como tregua. Sabe que el pobrerío tumultuoso no ascenderá, y que si lo hace, se dice, será a la larga, su hipocresía acuña rastros de fétida esperanza, claro, a la larga se dice y se repite, en una suerte de religión del progreso y la prosperidad. Si realmente quisiera, sin cuidar sus privilegios, se haría a la de ya, pero no quiere, es hipócrita, vive de lo mismo que critica, tiene de facto sus contradicciones y vive con ellas plácidamente o incómoda pero lo goza. Se alivia de sus vergüenzas a su vez. Yo no sabía que le decía cínica para desahogar su hipocresía. Habría que buscar un nombre menos mancillado, porque llamar a su hermana, criminal, es imposible, no lo hará, porque les da miedo reconocerse ahí, en su espejo.

Y me dijo, - aquí todos seguimos sin estar, siendo sin ser, comportándonos bajo una condena a la libertad que hemos tomado en cada posibilidad última. estamos muertos sin estar muertos, sin vida vamos por los rumbos inciertos del destino. nada se acabó, no comemos, no evacuamos, no estamos animados por ningún erótico placer, ni deseo. ya no perseguimos nada, acaso me trago estas raíces, las masco, alucino que soy parte del cielo en divagaciones estáticas. soy nadie y no me ocupan los problemas, los temores humanos. si mataste a alguien, sigue por ahí, esperándote, para preguntarte por qué le arrancaste la dimensión aquella. A ver si me puedes dar un consejo de por dónde le busco…

Se sube a una barca. Está ahí en el mar. Se levanta, está de pie. Es el amanecer. Una vulva gigante surge del cielo, lo aspira, baja y se lo traga. La barca queda ahí, meciéndose en el agua, cloqueando, hace ese sonido con el agua, un chapoteo irregular. Primero fuerte después quedo.

Toda esa entelequia sobre el sexo, esos nuevos esoterismos, esas charlatanerías contemporáneas puestas al día sobre el sexo, no me hacen sino dejar de desear. He escuchado de labios a los que apreciaba expresar esas definiciones y mejor me quedo callado ante su ignorancia y cobardía.

no soporto a los autores. tengo una aversión por las firmas. no tolero ni el absurdo y ridículo de firmar un meme. en el internet todos venimos cayendo, tropezando con imágenes, golpeándonos con ellas, y creen que tenemos tiempo de buscar sus autorías sin un enlace? un logo o lo que sea es nada de nada, se los tragará el polvo.

Existe un hotel, inmenso e intemporal, que gravita en el valle de la nada, entre sueños. Resplandece, quizá una melodía lo recorre, diáfana, tenue, espantadiza, fantasmal. Todos ahí, inmersos en la fragancia del olvido fugaz del ambiente evanescente, se entremezclan las mieles del deseo, la lujuria, las secreciones interminables, los fluidos violentos de espasmos, de horcadas, de agujeros repletos y derramados. No hay manera de encontrar asidero posible, la turgencia es profusa. Nadie se detiene, ni puede detener la fruición inagotable. Es el cuartel del sexo sin tregua. Los juristas, tienen prohibida la entrada, es un terreno sin ley ni prejuicio. Es un infierno sin infierno. Placer sin sufrimiento, sin pena. Deleite sin fin. Extrema caricia. Existe un hotel en medio del desierto con agua profusa. De sus fuentes emana agua sin fin. Es un oasis en forma de raja.

Devorar con los ojos, palpar con el oído desaparecer con el oído, penetrar e inmiscuirse con el olfato, leer con el tacto, investigar con el gusto perderse en el gusto. Ahogarse en el deseo.

Una entrevista a J. J. - ¿Por qué si tiene necesidad del dinero, usted no escribe para el periódico? - - No escribo para el periódico, porque no soy una prostituta. -

En estos escritos he querido quitar los nombres propios, el argumento de autoridad que diría E.K. dota de sentido y verdad, no por lo qué se diga sino por quién lo dice. Se suele respetar venerar adorar, nunca cuestionar, un argumento de autoridad y pasar por alto de qué se está hablando. YHLQMDLG

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